El fracking y el acuífero Guaraní

Ernesto Gallegos (*)

Una idea polémica se ha introducido desde hace un tiempo en Entre Ríos, y es la siguiente: “Quieren extraer petróleo en esta provincia utilizando fracking”. Este tema, que de manera liviana es impulsado por ciertos grupos ambientalistas y políticos que buscan llamar la atención, reviste la suficiente seriedad como para ser analizado desde la ciencia en la búsqueda de brindar información concreta entre tanta manipulación.

La Chacoparanaense es una de las cuencas sedimentarias más conocidas y de mayor desarrollo en nuestro país. Incluye desde el este de Córdoba y Santiago del Estero hasta la frontera con Uruguay, Brasil y Paraguay. Las provincias de Entre Ríos, Corrientes y Misiones se encuentran casi totalmente dentro de esta gigantesca cuenca. Una de sus características geológicas principales es el acuífero Guaraní, considerado una de las reservas de agua dulce más grandes del mundo.

El primer dato para contextualizar esta polémica es que dentro de la columna sedimentaria de la cuenca, no existe ningún nivel rico en hidrocarburos para desarrollar a escala de manera comercial. Esto responde a la naturaleza geológica de la cuenca, en la que además de la presencia de niveles acuíferos profundos como el Guaraní, se encuentra una compleja intercalación de rocas volcánicas de gran dureza, que afloran en Misiones y Brasil.

No es de extrañar entonces que en más de un siglo de actividad petrolera en Argentina, la Cuenca Chacoparanaense nunca haya cambiado su status de “no productiva”. Esto significa que ni el Estado ni las empresas privadas han reconocido en toda la extensión de la cuenca un objetivo económicamente viable para explotar hidrocarburos, y probablemente nunca lo hagan.

MEDIO SIGLO EN USO. 

La estimulación hidráulica o fracking se utiliza en la Argentina hace más de 50 años y no es exclusiva de la actividad no convencional, sino que originalmente se utilizó para estimular pozos de yacimientos convencionales. El tramo crítico de cualquier perforación de este tipo son los primeros cientos de metros, donde es crucial aislar correctamente los niveles freáticos. En este sentido, los pozos donde se realiza fracking son exactamente iguales a los más de 70.000 pozos de petróleo y gas convencionales que se perforaron durante los últimos 100 años en nuestro país.

Para llevarlo a una comparación más accesible, digamos que las perforaciones de pozos de petróleo y gas se realizan con normas de seguridad mucho más altas y supervisadas que, por ejemplo, los pozos de aguas geotermales, muy abundantes en la región. Estos últimos representan un riesgo importante para el medio ambiente ya que ponen en contacto niveles acuíferos salinos profundos con las napas freáticas, algo que no sucede en los pozos de petróleo.

Por último, es importante reflexionar sobre el daño que el discurso anti-fracking puede hacer en la recuperación del autoabastecimiento energético necesario para nuestro país. La fracturación hidráulica, utilizada en la formación Vaca Muerta en Neuquén, es la única herramienta que nos permitirá explotar los reservorios de petróleo y gas no convencional, en un panorama mundial en el que los hidrocarburos convencionales se enfrentan a su declino definitivo y la demanda de energía crece día a día.

La explotación de estos yacimientos permitirá que Argentina evite en los próximos años la sangría que significa importar energía a precio internacional, y empezar a volcar esos dólares en la creación de empleo y el fortalecimiento del proceso de industrialización, con el objetivo de mejorar la economía de todos nosotros. No sería inteligente entonces desaprovechar la inmejorable oportunidad que se nos presenta para lograr abrazar un futuro de crecimiento sustentable e inclusivo, algo en lo que podemos coincidir que nos merecemos largamente.

(*) Geólogo, docente en UNAJ y UBA.

en Independencia Energética

Fracking: un futuro con crecimiento sustentable

Por Ernesto Gallegos en Fracking Argentina

“Fracking” se volvió en los últimos dos años una palabra inesperadamente repetida en Buenos Aires, una provincia sin petróleo ni gas en su subsuelo. Más allá de los intereses que hayan provocado esta situación, mi obligación como geólogo y profesor universitario es brindar hechos científicos comprobados, libres de manipulación tendenciosa, para que el lector pueda formar su opinión con información concreta.

Para ordenar el análisis, comencemos con dos preguntas que se están planteando actualmente: ¿Existe petróleo o gas en la Cuenca de Claromecó? ¿Es peligroso el fracking? Ambas son cuestiones que no deben ser tratadas a la ligera.

La llamada Cuenca Claromecó-Colorado está compuesta por sedimentos paleozoicos y abarca una extensión de unos 50.000 Km2 en la provincia de Buenos Aires y continúa sobre la plataforma continental. El dato relevante a resaltar es que sólo una pequeña fracción de la columna de rocas corresponde a sedimentos marinos, y no se ha encontrado en ellos potencial hidrocarburífero.

Es decir, Claromecó nunca formó (ni formará) parte del “club” de las cuencas productoras de hidrocarburos en Argentina. Desde el primer hallazgo de petróleo en nuestro país en 1907, nunca se consideró a esta cuenca como un objetivo para la producción de estos recursos, ya sean convencionales como no convencionales.

Respecto a la segunda pregunta, es posible afirmar que el fracking en Argentina, que se realiza en los pozos de la Formación Vaca Muerta, es una realidad y un éxito. La técnica se practica en nuestro país desde 1959 y en los últimos años se ha instalado definitivamente para hacer frente al desafío de la explotación de petróleo y gas no-convencional, sobre todo en la Cuenca Neuquina, donde ya se producen más de 25 mil barriles diarios de petróleo equivalente con más de 250 pozos perforados, lo que consolida al yacimiento como el segundo productor de hidrocarburos en Argentina.

Además, se realiza con la mayor seguridad, porque el fracking no representa en nuestro país un riesgo al medio ambiente y se regula con los mismos controles que la actividad petrolera convencional, en la que fuimos pioneros y acumulamos más de un siglo de experiencia.

Asimismo, desde el punto de vista científico es posible refutar a algunos “mitos” que circulan en torno a esta técnica, como los siguientes: el aislamiento de las perforaciones impide toda interacción con los acuíferos y reservas de agua dulce; toda el agua utilizada para la inyección proviene de los ríos (no de las napas) de la región y es reutilizada para nuevos pozos; no se utilizan químicos diferentes ni más peligrosos que en otras industrias a cielo abierto o en las cocinas de nuestros hogares; y las vibraciones generadas son varios ordenes de magnitud menores a lo mínimo que pueden percibir los seres humanos en superficie.

Todo esto provoca una tercera pregunta, quizás la más importante aunque sea poco mencionada entre los grupos ambientalistas que se interesan por la Cuenca de Claromecó: ¿Qué diferencia representará a la Argentina permitir o no el fracking para explotar sus recursos? La respuesta es concreta: en el futuro cercano esta técnica permitirá explotar la totalidad de las inmensas reservas acumuladas en Vaca Muerta, que puestas en comparación con el consumo energético actual, podrían proveer a nuestro país con más de un siglo de autoabastecimiento energético.

Por último, vale la pena preguntarse qué intereses políticos y económicos mueven a los activistas anti-fracking en Argentina, y qué alternativa proponen para que podamos recuperar nuestra independencia energética en el corto plazo. Las energías completamente renovables son una utopía que todavía no es viable económicamente aquí ni en ninguna otra nación y las reservas de hidrocarburos convencionales se encuentran en declinación a nivel mundial.

Si bien la cuenca de Claromecó seguirá indefectiblemente bajo el status de “no productiva”, la demonización del fracking bajo argumentos falsos es una tendencia peligrosa que pone en riesgo el futuro de nuestro país. Un futuro sin energía es un futuro sin crecimiento, sin industrialización, sin inclusión social, sin empleo, con una economía que necesariamente nos volverá dependientes de los países centrales. Esperemos que las decisiones informadas de las autoridades y de la sociedad en general nos permitan reencontrarnos con el autoabastecimiento energético en el futuro cercano. Sin mezquindades, un futuro de crecimiento sustentable que nos debemos hace mucho tiempo.

Argentina es el mejor país para practicar el fracking según el Departamento de Protección del Medio Ambiente de EEUU

Por Gastón Gerassi*

Según un análisis realizado por el Departamento de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos (WRI), Argentina posee a nivel mundial condiciones inmejorables para producir los recursos de shale gas. Esto se basa en un reporte realizado en 20 países con importantes formaciones de no convencionales dentro de su territorio, en relación a la cantidad de agua existente en estos lugares.

Como es sabido, para realizar la fractura hidráulica se necesita agua que se extrae de los ríos, y es precisamente sobre este punto en el que se basa el estudio de la WRI. Medir el “stress de agua” de cada país con la posibilidad de explotar el shale gas.

Argentina, que es la segunda potencia en recursos de shale gas en el mundo y cuarto en petróleo, posee un bajo “stress de agua” para el 72% de sus recursos de shale. Es decir, nuestro país tiene agua suficiente y de sobra para el shale, otras industrias como la agricultura y el consumo humano, según WRI.

En comparación con países como China (primera potencia en recursos de shale gas), India, México y Sudáfrica que también poseen grandes recursos de shale gas, pero se ven obligados a afrontar altos costos climáticos, como la aridez.

Tenemos una razón más para seguir hacia la independencia energética a través del fracking, solamente utilizamos el 0,1% del caudal mínimo de los ríos de Neuquén.

No sólo somos ricos en shale gas y shale oil, también somos ricos en un recurso clave, el agua.

*Periodista colaborador de Independencia Argentina

Independencia energética y Fracking

Por Ernesto Gallegos* en Independencia Energética

Empezamos la semana analizando el ensayo de la Dra. Maristella Svampa, investigadora del CONICET y una de las protagonistas de la película “La Guerra del Fracking” del Senador de Proyecto Sur Fernando “Pino” Solanas. La Dra. Svampa habla del extractivismo como problemática creciente donde la sobreexplotación y exportación a gran escala de bienes primarios o commodities hacia países “centrales”. Sobre esta hipótesis construye una errática crítica a la estrategia argentina de alcanzar su Independencia Energética a través de la explotación de sus recursos de hidrocarburos no convencionales.

Puntualmente sobre la explotación de los recursos no convencionales en la Cuenca Neuquina, la Dra. Svampa menciona un “mayor costo económico, mayor riesgo ambiental y menor rendimiento energético” de los hidrocarburos no convencionales; frase que podría ser desglosada en una verdad y dos mentiras. Mientras es cierto que el costo de producir un barril de petróleo equivalente de tipo shale es más costoso que la mayoría de los sistemas convencionales, el riesgo ambiental no es mayor al de la actividad convencional y el rendimiento energético de dicho barril de petróleo equivalente tendrá el mismo rendimiento energético sin importar de qué tipo de yacimiento proviene.

La Dra. Svampa tilda además al fracking o fracturación hidráulica de “técnica experimental”, lo que es directamente falso, para el avance de la tecnología en el mundo y para la experiencia en Argentina (donde se realiza desde 1959). Sobre la experiencia en la explotación de shale gas en Estados Unidos hace mención a “terremotos y mayores emisiones de gas metano”,  dos argumentos ampliamente difundidos, pero de los que no existe prueba científica corroborada por especialista y revisada por pares (o sea, publicada en revistas o foros especializados que validen una investigación de este tipo). Por ejemplo la supuesta contaminación de metano en los acuíferos que da lugar a las “canillas en llamas” (también incorporadas en la película La Guerra del Fracking), no era otra cosa sino un proceso natural de un área con gran actividad de metano biogénico. Como hemos comentado anteriormente, en realidad el fracking no implica un riesgo mayor que la explotación convencional para los niveles freáticos, mucho menos con la profundidad a la que se encuentra Vaca Muerta. La Dra. Svampa, siendo investigadora del CONICET debe saber, tanto como nosotros, que la revisión por pares de las conclusiones de un trabajo de investigación (o “peer review”) es el único medio que utiliza la comunidad científica para validar una hipótesis. En esa evaluación por pares radica el funcionamiento y el sistema de control (o autocontrol) de los avances científicos en la actualidad; es uno de los motivos, además, de por qué hay que tener más cuidado con lo que uno dice en un paper para una revista científica, SCIENCE por poner un ejemplo, y quizás uno se puede expresar más livianamente en la revista cultural del Diario Clarín.

Mucho hemos hablado sobre las prohibiciones y moratorias impuestas a la actividad petrolera no convencional en diferentes países. En general queda demostrado que la presión popular, empujada por lobbys antipetroleros y acompañada masivamente en algunos países en particular puede obligar una prohibición de este tipo sin evaluar los aspectos técnicos o científicos del tema. El caso de Francia es emblemático, el gobierno prohíbe el fracking porque su país no tiene el recurso y su matriz energética depende de la energía nuclear, con esa medida se gana el favor de un amplio sector de la población “anti-fracking” y en realidad nada cambia. Además hay que tener en cuenta que el escenario europeo actual es demasiado complejo, cuando incluso se habla de una nueva “Guerra Fría”. Esto nos recuerda a municipios de Entre Ríos o del sur de la Provincia de Buenos Aires donde se toman medidas anti-fracking en lugares ubicados a miles de kilómetros de la cuenca productiva más cercana. Las bajezas de la política están en todos lados. En este sentido es paradigmático el caso de la Cuenca de Claromecó, donde se citó repetidamente a supuestos “especialistas” que luego fueron desestimados en una causa judicial en Chubut, y donde también se pudo ver una actividad muy fuerte de Proyecto Sur. Desde este humilde espacio esperamos que no tomen estas palabras como validación de nada, sino que se abra un debate abierto, plural, serio, y basado únicamente en hechos científicos antes de tomar una decisión sobre un tema tan importante en el que se juega el futuro energético de nuestro país.

Lo peligroso de este pensamiento, de este planteo, es que desde su castillo de cristal la intelectualidad que se opone al “extractivismo” no plantea una alternativa viable para el futuro de un país en crecimiento como Argentina (ni hablar de que no considera que todas sus investigaciones de este tipo son posibles gracias a la renta que otorgan los impuestos y retenciones sobre la producción nacional). No considera que desde 2002 el PBI de Argentina creció una década a un promedio de casi 8% anual, mientras disminuyó la producción de petróleo y gas (en los que se basa el 85% de nuestra matriz energética) alrededor de un 6% anual (hasta la recuperación de YPF en 2012), dejándonos en con la obligación de importar energía (hidrocarburos para la generación de energía, en realidad) en el orden de 15.000 millones de dólares para este año. Y esto no es opcional, es obligatorio, es necesario para mantener el nivel de actividad, el nivel de consumo, el proceso de industrialización, a los millones de familias argentinas que fueron incorporadas y deben mantenerse en un estándar de vida cada vez mejor. El empleo fue el motor de la transformación argentina de 2003 a esta parte y esto se construyó sobre los motores de la industria nacional, el consumo interno, la modernización y avance de nuestro sistema científico y tecnológico: nada de esto sería posible sin energía. Y hoy, la alternativa más limpia, más viable, más cercana, más posible, pasa por avanzar en la explotación responsable de nuestras reservas de shale oil y shale gas en Vaca Muerta. No hay plan B, lo hemos discutido recientemente al comparar los costos de la tecnología necesaria para desarrollar energías alternativas, eso vendrá en el futuro y será mejor en un montón de sentidos, pero hoy simplemente no es viable.

Por último y brevemente, nos gustaría recordar que el planteo de “vienen por nuestros recursos para llevarlos a los países centrales” es también falso. La explotación de Vaca Muerta está orientada en un proyecto político que aspira a producir energía para el consumo interno y salvar el déficit energético que se profundizó de la mano del crecimiento económico y la falta de inversión en el sector durante años. La búsqueda de socios en el exterior tiene que ver con alcanzar esos objetivos lo antes posible, y mientras las empresas que invierten en Vaca Muerta lo hacen obviamente por una ganancia económica, el desarrollo del recurso desencadena necesariamente una mejora en la calidad de vida en torno a la actividad. Descontando que esos 15.000 millones de dólares que hoy gastamos en importar energía se podrán usar para fines mucho más nobles que tiene la política cuando logremos recuperar el autoabastecimiento.

Desde nuestro lugar, siempre honesto, siempre de frente, dejamos planteada esta serie de argumentos y contra argumentos, esperando que se pueda avanzar en un amplio debate que nos lleve a comunicar sobre la base de estudios, investigaciones y hechos científicos demostrables, cuál es el mejor futuro posible con los recursos que tiene hoy nuestro país. Sólo de esa manera lograremos avanzar definitivamente (en lo económico, en lo práctico y también en lo intelectual) hacia recuperar nuestra Independencia Energética.

*Geólogo y docente de la UNAJ

Energías renovables: La falsa dicotomía

Por Ernesto Gallegos*

Es común encontrarse con la consigna “¿por qué hacer fracking y no ir por las energías alternativas?”, en diversos foros, en distintos tonos, pero siempre intentando señalar un supuesto error de paradigma en la matriz energética de países como Argentina. Dentro de estas proclamas podemos destacar el reciente análisis del Ing. D’Elía para el portalnoalamina.org, con números claros y un detalle concienzudo de muchos de los aspectos involucrados.

Para comenzar debemos considerar que evidentemente el futuro de la humanidad en materia energética estará atado a la tecnología para producir y almacenar las fuentes renovables: la energía del sol, el viento, las mareas, etcétera. En esta categoría se destacan particularmente las fuentes eólica y solar, por su eficiencia y el avance científico que ya llevan detrás. ¿Existe realmente la dicotomía entre el consumo de combustibles fósiles y energías alternativas? En materia de producción de energía, La realidad es que la implementación de la producción de energía “renovable”, por ejemplo eólica como declama el artículo del Ing. D’Elía, es todavía inviable en materia económica y práctica. ¿Por qué? Si justamente el artículo supuestamente demuestra lo económico del uso de aerogeneradores.

Sin tener en cuenta las suposiciones no del todo ajustadas a la experiencia en Vaca Muerta que hace sobre la productividad y vida útil de los pozos de shale, enfocándonos sólo en la comparación económica, vale la pena hacer una aclaración no menor: Las fuentes de energía alternativas como la eólica, solar y mareomotriz entre otras, no son de disponibilidad continua. En palabras más simples y ajustándonos al ejemplo de los aerogeneradores: El viento no actúa ni todo el tiempo, ni siempre en la misma dirección, ni a una potencia regular en relación con la demanda. Y esta diferencia cuando hablamos de generación de energía no es menor. Imaginemos nuestros hogares alimentados con una fuente de energía discontinua y de potencia variable, sería imposible. Entonces hay una parte de la historia que no nos están contando, y tiene que ver con el almacenamiento de esa energía. Lo que produzca un aerogenerador no se puede inyectar a una red eléctrica sino que debe ser necesariamente almacenado, comúnmente en algunos de los sistemas de baterías conocidos con la tecnología actual.

Este pequeño detalle, ya habrán notado que no es tan pequeño, la variable económica del almacenamiento de esa energía no está considerada en el análisis realizado por el Ing. D’Elía, y por lo tanto carece completamente de valor. Es como criticar a las automotrices por no implementar masivamente vehículos eléctricos o híbridos sin contemplar el elevado costo de sus baterías de litio.

Retomando el comienzo de la nota, estas energías alternativas demarcarán el futuro de la humanidad y de nuestro país. En Argentina ya existen importantes esfuerzos por generar energías renovables (el mayor parque eólico de América Latina está en Comodoro Rivadavia y los aerogeneradores y sus palas se producen en nuestro país) e incluso por desarrollar tecnologías locales en materia de baterías de litio, elemento del cual tenemos una de las mayores reservas a nivel mundial. En términos de “energías limpias” y la relación entre generación de energía y medio ambiente, también vale la pena instalar el concepto de que la generación (incluso aún más cuando se habla de cogeneración) a partir de gas natural podría llamarse una “energía de transición”. El uso de gas natural nos garantiza energía mucho más limpia que quemar carbón o petróleo, facilitando esta transición hacia lo que todos esperamos que sean las energías “alternativas” en las próximas décadas. Mientras tanto, esperamos que no se detenga el rumbo iniciado hacia la explotación del shale de Vaca Muerta, ahí abajo donde hoy, ahora, está guardada la llave de nuestra independencia energética.

*Geólogo y docente de la UNAJ

Fuente: Independencia Energética

Catedrático de medicina asegura que “no hay evidencias” de contaminación de agua por fracking

El catedrático de medicina preventiva y salud pública de la Universidad de Oviedo Radhamés Hernández ha afirmado este jueves en Santander que “no se han encontrado evidencias de contaminación de agua de bebida –procedente de lagos o ríos, diferente al agua potable–” debido al fracking o fracturación hidráulica para obtener de forma no convencional hidrocarburos como el gas y el petróleo.

Así, Hernández ha afirmado que ha estudiado informes publicados en Estados Unidos, donde hay 300.000 pozos dedicados a esta técnica, durante los últimos diez años y que “según las evidencias existentes el fracking es seguro”. Por ello, considera que “decir que el fracking es malo ‘per se’ sin saber lo que es, es una necedad”.

En este sentido, ha criticado que “muchos de los estudios que se hacen contra el fracking se basan en hipótesis no contrastadas”. “La mayoría de las opiniones existentes no son absolutamente fiables. Buscar en Internet es peligroso. He visto fotos de grifos ardiendo como consecuencia del fracking en Asturias cuando no hay fracking”, ha apuntado.

Igualmente, ha señalado que las enfermedades provocadas por la contaminación de los acuíferos “tardan entre 20 y 25 años en aparecen, no son inmediatas como un gripe o una diarrea”.

Hernández también ha reconocido la preocupación que existe entre la sociedad por la posible contaminación de los acuíferos, pero ha advertido de que “la gente se queda con lo que más le impacta y por eso la gente tiene una opinión sesgada sin saber lo que es”.

Asimismo, ha defendido que con la tecnología existente “es imposible que algo atraviese los tubos” que se usan para explorar, perforar y extraer los hidrocarburos.

Así se ha pronunciado durante su intervención en una ponencia y una mesa redonda del encuentro ‘Evaluación ambiental de los proyectos de fracking (explotación de gas no convencional por fractura hidráulica) en España’, que se ha celebrado este miércoles y jueves como parte de los Cursos Avanzados de Verano 2014 de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP).

“NO HAY OBLIGACIÓN DE PUBLICAR LOS INFORMES”

No obstante, durante la mesa redonda la jefa de evaluación del impactos sobre la salud de la Asociación Internacional de Impacto Ambiental, Francesa Viliani, ha asegurado que el hecho de que no haya evidencias publicadas sobre la contaminación provocada por el fracking “no quiere decir que no haya efectos porque pueden no publicarse”.

“No hay obligación de publicar los informes si son propios de las empresas”, ha reiterado Viliani, mientras que el presidente de la Asociación Española de Evaluación de Impacto Ambiental, Íñigo Sobrini, ha comentado, que “el común de los mortales cree que si una empresa no publica un informe es porque algo tendrán que ocultar”.

Del mismo modo, Sobrini ha recordado que “españoles han pagado el pato del ‘Prestige’ –en alusión al vertido de petróleo del buque del mismo nombre en el año 2002– y si el delincuente ambiental fuera a la cárcel al día siguiente, las cosas irían mejor”.

“Hay un principio de precaución ambiental. Yo tengo claro que no va a pasar nada, ¿pero qué pasa si pasa? Es normal que la población esté preocupada”, ha respondido ante una respuesta sobre los motivos por los que la opinión pública está en contra del fracking, al tiempo que ha comentado que “la población cree que los informes de impacto ambiental son bastante inútiles y la culpa la tenemos todos”.

“EXCESO DE SENSIBILIDAD MEDIOAMBIENTAL MAL ENTENDIDA”

Por su parte, el socio consultor de Energía de la empresa Deloitte Alberto Amores considera que en la actualidad existe un “exceso de sensibilidad medioambiental mal entendida” después de que la conciencia sobre la protección del medio ambiente en Europa haya “crecido espectacularmente en los últimos veinte años”, lo que, a su juicio, “es muy bueno”.

“Pero eso tiene un lado malo, y es que se reacciona en exceso ante cualquier riesgo”, considera, al tiempo que ha comentado que en el fracking en concreto “la industria petrolera siempre ha tenido una mala reputación por los accidentes de los pozos petrolíferos” y, por ello, se tiene la percepción, en su opinión, de que esta industria “mancha”.

“Y adicionalmente se piensa que son lobbies que sólo quieren ganar dinero y que roban. Hay gente que sí gana dinero especulando, pero no todos son así. De ahí a convertirlos en ogros hay una distancia muy importante”, afirma, aunque ha aclarado que “entiende los miedos” de la ciudadanía.

TIENE QUE DECIDIR “QUIEN DISCIERNE LO QUE TIENE Y NO TIENE VALOR”

En su turno de palabra, el geólogo y responsable de exploración en la Sociedad de Hidrocarburos de Euskadi, Juan García Portero, opina que “un 80% o un 90% de las personas no tiene la capacidad de discernir si la información técnica es verdad o mentira y lo que tiene algo de escandaloso o de tragedia llega más fácilmente”.

Por ello, considera que “se debe adecuar el lenguaje porque los ciudadanos forman parte de la toma de decisiones” y que reconocido que “los técnicos tenemos un gran déficit en ese sentido”.

“Lo ideal es que todo el mundo opine y que las decisiones las tomen quienes sean capaces de discernir lo que tiene y lo que no tiene valor”.

Fuente: independencia energética

Vaca Muerta no para de producir

Hoy todos los argentinos tenemos un motivo para celebrar. Finalmente una de las empresas petroleras más importantes del mundo decidió continuar con la tercera etapa de desarrollo en Vaca Muerta junto a YPF, por los próximos 35 años. 

Vaca Muerta

Vaca Muerta

Esta empresa es Chevron, que durante la prueba piloto en 2013 invirtió 1.200 millones de dólares, divisas que entraron al país y posibilitaron perforar más de 160 pozos no convencionales operados por YPF. En 2014 la inversión será mayor, y permitirá seguir avanzando en esta oportunidad histórica que se nos presenta.

Esta siguiente etapa incluirá la perforación de 170 pozos adicionales durante un año, con una inversión conjunta de más de 1.600 millones de dólares en perforación, completación y construcción de facilidades de producción.

“Nos alegra que hayan elegido continuar esta sociedad; es una gran demostración de confianza en el trabajo de YPF y en el potencial de los hidrocarburos no convencionales de la Argentina”  dijo Miguel Galuccio CEO de la estatal YPF.

Del otro lado, el presidente de Chevron resaltó “YPF es un socio y operador confiable, que está avanzando en el proyecto en la dirección correcta”, dijo por su parte Ali Moshiri, presidente de Chevron para África y América Latina.“Estamos satisfechos con el progreso alcanzado y esperamos continuar brindando nuestra experiencia técnica e inversión para ayudar a la Argentina a lograr el objetivo de ser autosuficiente energéticamente”, concluyó.

Además, se anunció hoy la ampliación del acuerdo estratégico entre ambas empresas con el objetivo de delinear un futuro clúster de desarrollo de shale oil con un programa exploratorio de 9 pozos (7 verticales y 2 horizontales), que se iniciará en Narambuena, un área de 200 km2 en la provincia de Neuquén, dentro de la concesión Chihuido de la Sierra Negra.

Sin dudas, Argentina comienza a vivir el “shale boom” con grandes noticias: este año pasará a ser el país con mayor cantidad de pozos perforados fuera de EEUU; hace menos de 2 semanas la principal empresa petrolera argentina realizó con éxito una colocación de 1.000 millones de dólares en el mercado internacional, con ofertas por u$s 5.000. El mundo mira lo que hacemos los argentinos en Vaca Muerta, dijo tiempo atrás Miguel Galuccio en la única entrevista que dio para la televisión pública, y vaya que es verdad.

No es solamente Chevron la interesada en invertir, sino que las principales petroleras del mundo ya se interesan por Vaca Muerta. Total ya reconoció que Vaca Muerta es prioridad; la petrolera más grande del mundo, Exxon Mobil perforó 11 pozos y realiza trabajos de prospección; Sinopec, la gigante China opera en áreas propiedad de YPF y la lista sigue con Petrobras, Royal Dutch Shell y Statoil.

Inversiones y más inversiones es lo que representa Vaca Muerta para la Argentina, que ya comenzó a transitar el camino hacia la independencia energética.

Fuente: Independencia Energética